Mesa de debate, machete con ideas, un par de gráficos apilados, lapiceras sueltas, tres vasos usados durante los discursos.
El vaso del medio se levanta de la mesa e inclina levemente hacia atrás cuando alcanza el punto máximo de su vuelo; allí exclama enérgicamente.
VASO CENTRO:
¡Salud compañeros!
La mesa comienza a temblar, los papeles se agitan, las lapiceras se agrupan; los dos vasos restantes se mantienen estoicos frente al clamor del momento, sin acusar el menor movimiento ante las palabras de su par.
VASO CENTRO:
SA (mira al vaso de la derecha)
LUD (mira al de la izquierda)
sin grietas,
ni medio lleno, ni medio vacío:
IGUALDAD
Se oye de nuevo el movimiento aprobatorio general.
El vaso de la derecha trina de furia e increpa al vaso parlante tomando el centro de la escena; con alharacas y movimientos muy ensayados, se dispone a contestar de manera melódica.
VASO DERECHA:
Yo no le voy con su onda
sus mentiras me percato
mantengo aquel mandato
aunque todo acongoja
me clavó una milhoja
porque soy el candidato
Al concluir su recitado, el vaso de la izquierda con evidente fastidio hace la pantomima de suicidarse y amaga con lanzarse al piso, pero como resurgiendo de aquella profundidad se lo escucha contestar.
VASO IZQUIERDA:
¡Shhhh frasco, cerra la tapa!
Continuando con su insolencia se desplaza amenazante alrededor del vaso derecho mientras lo increpa musicalmente. Las lapiceras marcan ritmo.
VASO IZQUIERDA:
No te hagas el limpio, si ya estas usado
tu formato chilla por oscuro y anticuado
te veo en la silla y me siento anclado
estas re duro, yo recontra asqueado
La percusión de la mesa festeja la intervención; en el ajetreo del momento, los papeles se desplazan formando un medio círculo alrededor de los vasos.
VASO DERECHO:
No necesito ser vulgar
mi esencia no oculto
tuviera poder: lo multo
Las lapiceras se silencian rotundamente, si bien fueron bajando su energía ni bien comenzó su recitado. La desaprobación a sus palabras da el hincapié para la interrupción irrespetuosa.
VASO IZQUIERDO:
Revise su bulto, me parece está urgido
por más culto, su instinto es podrido
si soy el distinto, es porque soy el elegido
La mesa vuelve a temblar con fuerza; los papeles más exacerbados caen eyectados al suelo en un pogo fatal.
De la nada, aparece una botella de agua y llena casi por completo el vaso izquierdo, bajándolo a la tierra; carga el vaso derecho; y apenas refresca al vaso centro, quien toma la palabra en un tono conciliador.
VASO CENTRO:
Calma muchachos…
CAL (mira al vaso de la derecha)
MA (mira al de la izquierda)
esta discusión, atrasa:
LA RIMA ATRASA
Carraspea su garganta aclarando la voz; al hacerlo arroja el líquido contenido en su interior. Gira la mirada hacia donde están ubicadas las lapiceras. De aquel grupo, se adelanta una de las lapiceras; se ubica a su lado y lo golpea suavemente; repite esta acción con los dos vasos restantes. Cada uno de los vasos tiene una tonalidad diferente y, en la secuenciación de golpes, surge una melodía.
VASO CENTRO:
Hay un clima de debate angustiador
que parece no entiende este momento
debemos unirnos por favor,
todos perdemos algún juego
aunque está claro que soy el ganador,
la historia que escribimos de un naufragio
la rima atrasa
la rima atrasa
o lo entendemos
o nos vamos a casa
aunque está claro que soy el ganador,
la historia que escribimos de un naufragio
la rima atrasa
la rima atrasa
LAPICERAS (superponen su voz al vaso centro): La rima atrasa
la rima atrasa
VASO CENTRO (en simultáneo):
o lo entendemos
o nos vamo a casa
La melodía cambia a un ritmo hecho sobre el vaso derecho.
VASO DERECHO:
Yo no estoy de acuerdo
no veamos un naufragio
cambiemos a un adagio
LAPICERAS:
La rima atrasa
la rima atrasa
El ritmo incorpora el sonido del vaso izquierdo.
VASO IZQUIERDO:
Me da escozor, siento que me contagio
todo tan lavado, este es el peor presagio
Vuelve a sonar el ritmo original con los tres vasos; al coro de las lapiceras se suman los tres vasos.
LAPICERAS:
La rima atrasa
la rima atrasa
VASOS (los tres al mismo tiempo):
Aunque está claro que soy el ganador,
la historia se define en el sufragio.
En un final espectacular, los tres vasos se apilan uno sobre el otro; el agua que contenían en su interior comienza a fluir como catarata por sus bordes. Se moja la mesa y los papeles asustados se arrojan al piso.
FIN.