Génesis 

La sala está en la oscuridad total, ni siquiera se ve el escenario. Así permanece un rato. Lenta y  muy suavemente comienzan a escucharse algunos murmullos y sonidos alrededor, imposibles  de identificar. No hay más estímulos que estos ruidos sordos, que no emanan del escenario  sino de toda la sala. Igual de lentamente que como aparecieron, los sonidos se apagan hasta el  silencio absoluto. 

Nacimiento 

Comienzan a aparecer algunos colores, algunas formas indefinidas y destellos tenues de luz.  Imposible identificar qué son. Los sonidos que antes eran sordos y los murmullos que antes  eran incomprensibles ahora van tomando un poco más de forma y carácter. Todavía no se ve  nada claro. Se escuchan, confusamente, algunas herramientas trabajando, materiales siendo  manipulados, pasos, un encendedor que chispea, algún ritmo apagado y alguna melodía lejana,  una botella que se destapa, ruido de un paquete que se abre, conversaciones distantes, alguna  máquina haciendo un sonido rítmico. A estos sonidos se le superponen algunos suspiros,  gemidos, respiraciones e intentos de vocalización que no llegan a completarse. Las luces,  sombras y destellos de colores tenues y opacos van disminuyendo junto con los sonidos hasta  el silencio y la oscuridad total. 

Infancia 

La escena se ilumina. Sobre el escenario hay una mesa de trabajo, alrededor de la mesa se  puede identificar un taller-estudio de artista. Estanterías, herramientas, sillas (cada una distinta  de la otra, la mayoría parecen haber sido levantadas de la calle), parlantes, libros, papeles,  algunos objetos deformes e imposibles de identificar, unas cuantas cajas, una bicicleta fixie,  envases vacíos de cerveza. Caos y desorden. Entra El Artista. Tiene forma humana, pero su  cuerpo está hecho de un material cromado muy especular y brillante, que refleja con absoluto  detalle todo su entorno a la vez que la imagen reflejada se deforma con los movimientos del  cuerpo. El Artista apoya La Obra sobre la mesa de trabajo y se va de la escena por donde entró.  La Obra vocaliza unos sonidos infantiles de sorpresa*. 

[*cada vez que La Obra habla, el sonido sale por todos los parlantes de la sala, mientras que el  resto de los personajes suenan desde su propia corporeidad en el escenario] 

La Obra mira a su alrededor con mucha curiosidad, va descubriendo el espacio y lo que  contiene, observa todo. El Artista vuelve a entrar con una banqueta en sus manos, la acerca a  la mesa de trabajo, toma unas herramientas y comienza a trabajar sobre la obra. 

LA OBRA (parece estar disfrutando lo que le hacen): —¿Ke azéz? 

EL ARTISTA (mientras trabaja con sus herramientas): —Estetizando tu tosquedad…

LA OBRA: —¿Poké? 

EL ARTISTA: —Porque sos un bosquejo y te falta mucho trabajo. 

LA OBRA: —¿Ké ez ezo? 

EL ARTISTA (en voz baja y casi sin prestarle atención, la concentración puesta en su tarea): —  ¿Qué cosa? 

LA OBRA: —Un bokejo. 

EL ARTISTA: —Un concepto todavía indefinido, un proyecto sobre el que tengo que bregar…

LA OBRA: —… 

EL ARTISTA: — Una idea, un estado inicial de las cosas.  

LA OBRA (confundida): —Ah… entonzez… ¿zoi una idea? 

EL ARTISTA (por primera vez en el diálogo suelta las herramientas y hace una pausa para  reflexionar): —Bueno… sí, digamos que sí, que sos una idea. Entre otras cosas… (Se prepara  para retomar las herramientas, pero La Obra interrumpe). 

LA OBRA: —¿Ké otaz cozaz? 

EL ARTISTA (suspirando): —Mhmmm… Una manifestación de la época, una extensión de mi  cuerpo y mi alma. (A cada palabra se va entusiasmando más) Mi creación, una metáfora de  la realidad, una invitación a la acción… Una respuesta a los conflictos… Una solución a los  problemas del mundo… 

LA OBRA (para sus adentros, un poco contrariada): —Pedo sho no kiedo zed todo ezo… ez  mucho… 

El Artista no responde, toma sus herramientas y sigue trabajando. 

NIÑEZ 

La Obra (más desarrollada que en el acto anterior) y El Artista en el taller. El Artista fuma un  cigarrillo armado mientras la mira, la recorre, la mueve, la manipula, la pone sobre uno de sus  lados, después del otro… 

LA OBRA: —Ahí, ahí… Ahí eztá bien, me guzta azí. 

EL ARTISTA (dudando): —Mmmmm… 

LA OBRA: —Azí, azí. Quiero azi. 

EL ARTISTA: —No sé, no me convence… 

LA OBRA: —¿Por qué no te convenze? 

EL ARTISTA (con gesto de duda): —No lo sé… 

LA OBRA: —A mí me guzta azí, me ziento cómoda (El Artista no responde y sigue manipulando  la obra). No. Azí no. Me molezta eztar azí, no me guzta. 

El Artista no responde y fuma su cigarrillo armado, observando la obra en silencio. Se toma su  tiempo. Suspira y la mira desde distintos ángulos, sigue dudando. Se levanta y va a buscar su  caja de herramientas, la pone sobre la mesa al lado de la obra y la revuelve buscando algún  instrumento. 

LA OBRA: —¿Qué vaz a hazer? 

EL ARTISTA: —Seguir produciendo. Te falta mucho. 

LA OBRA: —¿Qué me falta? (El Artista sigue trabajando y no responde, La Obra eleva su voz)  ¿QUÉ ME FALTA? 

EL ARTISTA (trabajando sobre la obra con sus herramientas): —Shhh… Calláte. No puedo así,  si me estás hablando me distraigo de mis pensamientos. 

PUBERTAD 

La Obra (más desarrollada que en el acto anterior) y El Artista hablando en el taller. El Artista  fuma su cigarrillo armado mientras toma mate lavado en un vaso de vidrio, la observa y la  mueve buscándole la posición definitiva.  

EL ARTISTA (con orgullo en la voz): —Va queriendo, ¿vistes? 

LA OBRA (en voz baja): —Ajá. 

EL ARTISTA: —Sí, definitivamente es por acá. Me copa lo que está pasando, ya casi estás  para que te mande a concurso… 

LA OBRA (sorprendida): —¿Mandar a concurso? ¿Qué es? 

EL ARTISTA (en tono paternal): —Bueno, un concurs… (interrumpe el sonido de un mensaje de  WhatsApp) 

El Artista toma su teléfono, tipea algo y lo apoya. Mira a su alrededor y acomoda rápidamente  algunos de los elementos que hay sobre la mesa y alrededores, como sillas, banqueta, la  bicicleta, herramientas, etc. Sale de la escena. Vuelve llevando dos botellas de cerveza en la  mano y las apoya sobre la mesa. 

EL ARTISTA (haciendo un ademán con la mano para mostrar el espacio): —Bueno acá  estamos… qué bueno que finalmente pudiste venir. 

UNX OTRX*: —Gracias. Sí, hace tiempo que quería venir a visitarte. No sabía qué te gusta  tomar así que traje estas dos… 

[*Unx Otrx no tiene cuerpo, pero su voz se oye proveniente de la escena]

EL ARTISTA: —Sí… estas están ok, qué sé yo… Yo soy más de la IPA igual, me gustan así,  bien lupulosas y amargas, ¿vistes? Tengo un amigo que hace una birra artesanal espectacular,  la próxima le pido unos porrones y hacemos cata. ¿Te copa? (Agarra una de las botellas) Voy a  dejar ésta en la heladera y traigo unos vasos. 

El Artista sale de escena. Mientras El Artista no está en escena, se escuchan pasos circulando  muy lentamente por el espacio, como recorriéndolo en detalle. El Artista vuelve con dos frascos  de vidrio. Los apoya en la mesa de trabajo junto con la cerveza y la destapa con una de sus  herramientas. 

EL ARTISTA: —No tengo destapador, pero las abro así sin problema desde siempre.

UNX OTRX: —¿No tenés vasos? 

EL ARTISTA (en tono pícaro): —Tengo estos que me robé de una birrería artesanal acá  cerca, la verdad que se lo merecían porque la birra que hacen es un asco, no sé cómo siguen  abiertos… Igual los vasitos estos son lindos, ¿vistes? Bah, no sé, a mí me copan.

UNX OTRX: —Pero… no son vasos… Son frascos de mermelada. ¿No tenés vasos?

EL ARTISTA: —Ehmmm… No. Tenía muchos, pero se fueron rompiendo, vistes cómo es…  Invitas gente al taller, algunos se ponen re en pedo y todo es un divague, siempre termina algún  vaso roto. ¿No te gustan estos? 

UNX OTRX: —Me molesta tomar de la rosca del frasco, es incómodo. Todo bien igual, ya fue. 

El Artista sirve la cerveza en los frascos, brindan y le dan un sorbo a su frasco*. 

[*como Unx Otrx no tiene cuerpo, su frasco se eleva solo por el aire, se inclina y se vuelve a  apoyar en la mesa.] 

UNX OTRX: —¿En qué andabas cuando llegué? ¿En qué estás laburando?

EL ARTISTA (señalando a la obra, con entusiasmo): —En esta obra. Vengo trabajándola hace  un tiempo y me copa cómo está quedando… ¿Qué te parece? 

UNX OTRX: —¿De qué la va? 

EL ARTISTA (a la obra): —Contále… Presentáte… 

LA OBRA (quieta y en silencio): —… 

EL ARTISTA: —Dale, contále… 

LA OBRA: —… 

EL ARTISTA (con mucho orgullo en la voz): —Bueno, te cuento yo: es una instalación que  estoy preparando para el Concurso Nacional. Quiero trabajar el tema del aislamiento a través  de esta obra, que es una representación metafórica de la incertidumbre local social e individual  que nos aqueja a todos colectivamente, ¿vistes? Me interesa usar el arte para hacer una crítica  aguda de la realidad de la que emergen mis obras. Para inspirarme estuve leyendo mucho a  Deleuze, no sé si lo conocés… (Continúa sin dejar tiempo a la respuesta) Un capo total, con  ideas muy complejas que algún día te cuento. Me interesa que el público pueda recomponer  lazos rizomáticos con sus seres queridos a través de la percepción de esta instalación, lo  cual va a hacer que la sociedad funcione mejor y que haya menos dificultades a la hora de  vincularse. Porque todos nuestros problemas se solucionarían con buen arte. (Señalando a  La Obra) Es mi forma de contribuir al bienestar de la sociedad, ¿vistes? Me parece que es la  obligación que tenemos como artistas de devolverle algo a la sociedad a través de nuestro  talento. 

UNX OTRX: —Ahá, ¿y qué es el talento? Siempre me pregunté eso… (El vaso de Unx Otrx se  eleva en el aire y se inclina, siendo bebido) 

EL ARTISTA: —Uy, qué pregunta… (Le da un sorbo a su vaso de cerveza) Ehmmm… (Se  acerca a una de las estanterías, elige un CD y lo pone en un minicomponente viejo. Empieza a  sonar Cigarrettes After Sex y El Artista vuelve a su posición anterior junto a la mesa). ¿Te gusta  Cigarrettes After Sex? (Sin esperar la respuesta) Digamos que el talento es algo con lo que se  nace. Es una capacidad especial que te toca o no te toca. Yo tuve la suerte de que me toque y  de poder dedicarme a esto. 

UNX OTRX (sosteniendo su vaso, que permanece flotando en el aire): —¿O sea que no se  puede entrenar? ¿Y para qué estás yendo a la Di Tella? Me habías contado que estás haciendo  el Programa de Artistas, ¿no? 

EL ARTISTA: —Sí. Bueno, se puede entrenar y mejorar, pero tiene que haber algo previo, una  capacidad que ya esté ahí, ¿vistes? (Se acerca lentamente a Unx Otrx, le agarra su vaso y lo  apoya en la mesa) Yo, por ejemplo, tengo dos grandes talentos: uno es el arte, ¿querés saber  cuál es el otro?

El Artista y Unx Otrx comienzan a besarse. Las luces se van atenuando hasta la oscuridad total.

ADOLESCENCIA 

Oficina de paredes blancas sin ventanas. Un escritorio con una computadora portátil, algunos  libros, muchos papeles y algunos objetos diseminados. Sentado detrás del escritorio, tipeando  en la computadora, hay un enorme estetoscopio de 1,80mts de largo, y los elementos que lo  componen son de un tamaño proporcional a su largo. Las ojivas del estetoscopio se apoyan en  los dos hemisferios de un cerebro flotante. Suena el teléfono de línea, el Estetoscopio atiende: 

ESTETOSCOPIO: —¿Sí?… Sí, sí, hacelo pasar. (Sigue tipeando) 

Suenan unos golpecitos en la puerta e inmediatamente entra El Artista. El Estetoscopio se  levanta y se dan un abrazo. 

EL ARTISTA: —Permiiiiiiiso… ¿Interrumpo algo? 

ESTETOSCOPIO: —Siempre, pero no importa. Así son ustedes los artistas, siempre haciendo  lo que hacen sin importarles los demás (Se ríen). Sentáte (le ofrece una de las sillas frente a su  escritorio). ¿Qué te trae por acá? 

EL ARTISTA: Traje esto para que veas, es lo último en lo que estoy trabajando y quería tu  opinión. (Apoya La Obra en el escritorio, que está todavía más desarrollada que la última vez).  ¿Cómo la ves? 

ESTETOSCOPIO: —Ahammm… Interesante. (La toma, la gira y la revisa por toda su superficie,  le habla a El Artista sin quitar la vista de La Obra) ¿Así que volviste a la escultura?

EL ARTISTA: —En realidad es una instalación. Por eso quería mostrártela, estoy pensando en  mandarla al Concurso Nacional, y como vos conocés a los jurados de este año quería ver qué  te parece… ¿Tiene chances? 

ESTETOSCOPIO: —Bueno… Que yo conozca a los jurados no es tan importante, lo ideal sería  que ellos te conozcan a vos. Eso te daría muchas más posibilidades. (El Estetoscopio se pone a  auscultar a La Obra, que comienza a hablar). 

LA OBRA (en tono tímido y monocorde, sin inflexiones): —Soy una manifestación de la época,  una metáfora de la realidad, una invitación a la acción. Soy una extensión del cuerpo y el alma  de El Artista, su creación. Soy una respuesta a los conflictos y una solución a los problemas del  mundo. 

ESTETOSCPIO (auscultando): —Ahá… Mhmmm… Mmm…¡Aia! (En un sobresalto quita  rápidamente el diafragma de la obra y deja de auscultar, luego habla para sus adentros) Claro,  eso puede ser un tema… Bueno, mirá. Obviamente le falta, pero yo la veo bien. Me parece que  el trabajo de materiales que estás haciendo viene rindiendo, y se enmarca bien dentro de tu  práctica (El Artista asiente a todo lo que el Estetoscopio dice). Lo que me hace algo de ruido es  que quieras presentarla como instalación. Yo la veo más como escultura. ¿Tiene título ya?

LA OBRA (en tono de tímido reproche): —No, no me puso todavía… Está esperando a que le  venga la inspiración. ¿Entonces soy una escultura? 

ESTETOSCOPIO (a El Artista): —El jueves que viene tenemos un opening y van a venir bien  temprano algunos de los jurados del Concurso Nacional, estaría bueno que se las pueda  mostrar, así como quien no quiere la cosa y casualmente, a ver qué les parece. ¿Qué decís? Si querés me la podés dejar, así no la andás llevando de un lado al otro. Acá en el museo va a  estar bien cuidada, como todo nuestro patrimonio (se ríe). La dejo en mi depósito, solo yo tengo  llave. 

EL ARTISTA (en tono de desagrado): ¿Escultura? ¿Vos decís? 

ESTETOSCOPIO: —Sí, definitivamente. 

EL ARTISTA (suspira y duda): —Bueno… dale. Te la dejo así se la mostrás. ¿Vengo yo  también? 

ESTETOSCOPIO: —Obvio. ¿Qué sentido tiene si no? Los openings son para eso, para  codearse con los que importan y hacer presencia. Y para tomar shampein. Nadie viene a un  opening a ver las obras que se muestran. 

EL ARTISTA: —Okey. Te la dejo entonces y nos vemos el jueves. Me rajo que tengo el auto de  papá estacionado en doble fila, si le clavo otra multa me mata. 

ESTETOSCOPIO: —Mandále un abrazo, decíle que en estos días lo llamo para hacer unos  hoyos. 

Se despiden y El Artista sale. 

JUVENTUD 

La obra en el depósito. Junto a ella hay un cuadro apoyado contra la pared, una estantería  con una colección de figurines de cerámica de tamaño pequeño, una pila grande de diarios, un  montículo de piedras y un proyector de película súper 8mm. 

PINTURA: —¿Y tú? ¿Qué hacés tú aquí? ¿También vas a participar de la muestra? Lo único  que faltaba, mira, una escultura… 

FIGURÍN 1 (con voz muy aguda): ¿¡Quí ti pisi cun lis isculturis!? 

FIGURÍN 2: ¡Isi! ¿Quí tinís cuntri lis isculturis? ¿Ih? 

PINTURA: —Ay por favor queridas, déjense de embrollos que ustedes no son esculturas,  ustedes son parte de una instalación. (Señalando a La Obra) No se comparen con esta que no  les hace falta, ¿vale? 

LA OBRA: —Yo… Ehh… No. Creo que no. Estoy esperando al jueves, a que me muestren.

FIGURÍN 1: Sumus pirti di uni instilicín piru sumus isculturis, ih.  

PROYECTOR: —¡Prrrigual que yoprrrrrr! Prrrrr eso, ¡vas a prrrticiprrrrrrr de la muestrrrrra!  ¡Prrrrrienvenida! ¿Prrrrrá sabés en qué sala vas a estarrrrrr? 

LA OBRA: —Nnno, creo que no voy a participar de la muestra… ¿Qué muestra?

PINTURA: —¿Es que no se los he dicho yo? Ni sabe de qué muestra hablamos, es OB-VIO  que no va a participar, ¿no ven que le falta un montón de trabajo? No sé qué hace aquí con  nosotras, francamente… 

DIARIOS (son decenas de voces todas superpuestas): —EEEEEyyyyy,  

¿ccccccccccóóóóóóóómmmmmmmmooooooooo tttttttttttttteeeeee  

lllllllllllllaaaaaaaaaammmmmmmmáááááááááássssssss? 

LA OBRA (con algo de vergüenza): —No tengo nombre todavía… 

PINTURA: —No tienes nombre, te falta trabajo y no me queda claro qué estás intentando  comunicar… ¿Me puedes explicar qué haces aquí con nosotros, niña? 

LA OBRA (en tono firme): —No soy una niña. Soy una manifestación de la época, una metáfora de la realidad, una invitación a la acción. Soy una extensión del cuerpo y alma de El Artista, su  creación. Soy una respuesta a los conflictos y una solución a los problemas del mundo. (Todas  las otras obras estallan en risa menos las piedras y adoquines, que permanecen en silencio)

PINTURA (en tono condescendiente): —Mi niña, hazte el favor de ver la realidad y volver a la  Tierra. Eres una idea sin concluir, un mero bosquejo, y no hay modo de que un bosquejo pueda  hacer todo eso que dices hacer. 

LA OBRA (enojada): No-soy-un-bosquejo. Soy una instalación, y el jueves me van a mostrar  a los miembros del jurado del Concurso Nacional. (Todas las otras obras estallan en risa  nuevamente) ¿Qué pasa? ¿De qué se ríen? 

FIGURÍN 3: Quiridi, vus sus uni isculturi. ¿Quirís vir cúmu is uni instilicín? Nusutris sumus uni  instilicín, (señalando a Los Diarios) illus sun uni instilicín, (señalando a las piedras y adoquines)  histi illus y illis sun uni instilicín, unqui nu sibimis nidi di illis purqui nuncu hiblirin…

FIGURÍN 1: Isu, ih. Nu diguis qui sus uni instilicín si sus uni isculturi. 

FIGURÍN 2: Isu. Is piur piri vis, ih. 

DIARIOS:DDDDDDDDeeeeeeeejjjjjjjjjeeeeeeeeennnnnnlllllllllllaaaaaaa  

tttttttttrrrrrrrraaaaaannnnnnnqqqqqqqquuuuuuuiiiiiilllllllaaaaaaa, ¿nnnnnnoooooo  vvvvvvveeeeeeeennnnnn qqqqqquuuuuuueeeeee eeeeeeesssssss  

cccccccchhhhhhhiiiiiiiiqqqqqqquuuuuuuiiiiiiiittttttttiiiiiiiittttttttaaaaaaa  

tttttttoooooooddddddaaaaaaaaavvvvvvvííííííííaaaaaaa? 

LA OBRA: —¡No soy chiquita! Ya estoy formada. Además, estoy acá con ustedes, ¿no? Con  ustedes, que son tan importantes que van a participar de una muestra importante…

PINTURA: —A ver, cariño: ¿cuántas veces estuviste frente al público? 

LA OBRA: —Bueno… frente al público, lo que se dice público, muy poco.

PINTURA: —¿Ah, sí? ¿Y dónde te exhibieron? 

LA OBRA: —En el taller de mi artista. 

FIGURINES (riendo burlonamente): —“In il tillir di mi artista” dici, jijiji… 

PINTURA (con cierta resignación): Mira, niña, esto es muy simple. Si no has estado exhibida  frente a un público, no eres una obra de arte. Si no has participado de una muestra, no  eres arte. Si los críticos, curadores y comisarios no te conocen, no eres arte. Si no has sido  subastada, vendida o prestada en comodato, no eres arte. Si no han escrito de ti en medios  especializados, no eres arte. Si no has sido seleccionada en ningún concurso, no eres arte.

LA OBRA (sorprendida, mirando a todas las otras obras): —¿Ustedes han pasado por todo  eso? 

DIARIOS:—NNNNNNooooooossssssoooooootttttttrrrrrrrroooooooossssssss  vvvvvvveeeeennnnnniiiiiimmmmmmooooosssss dddddiiiiiiirrreeeeeecccctttoooo  dddeeeee llllllaaaa TTTTrrrrrriiiiiiieeeeeennnnnnaaaaalllllll ddddeee AAArrrrttttteeeee  BBBBBBuuuuuurrrrrrrddddddddoooooooooo. 

FIGURÍN 3: —Nisitris simis pitriminii dil Musiu Nicinil di Irti Cuntimpurinii, nus idquiririn cun  dunicinis di li Isicicín di Imiguis dil Musiu, ih.  

PINTURA: —Y yo fui seleccionada como premio del jurado en el Concurso Nacional.

LA OBRA: —¡Ahí me quiere presentar mi artista! 

PINITURA: —Si, mi niña, pero tú deberás concursar en la categoría “Escultura”, si acaso tu  artista llega a terminarte a tiempo. Yo soy una pintura, y una pintura premio del jurado. No nos  compares, hazte el favor.

Se escuchan pasos afuera, ruido de llaves y se abre la puerta del depósito. 

ESTETOSCOPIO: —Lleven la pintura a la sala 3, los diarios y el proyector a la sala 2, las  cerámicas a la sala 4. El montón de piedras y esa escultura horrible déjenlos ahí por ahora. (Se  llevan todo y cierran la puerta del depósito, quedan La Obra y Las Piedras a solas). 

PIEDRAS: —Sí. 

LA OBRA (sorprendida): —¿Eh? 

PIEDRAS: —Eres una escultura. 

LA OBRA: —Pero… 

PIEDRAS: —No hay pero. Eres una escultura. 

LA OBRA: —No puede ser. Si mi artista dice que soy una instalación, soy una instalación.

PIEDRAS: —No. No trabaja así. 

LA OBRA: —… 

PIEDRAS: —Duchamp está muerto. Tuvo sus 15 minutos de fama, como decía Andy, y eso es.  Todo lo demás que vino después, otra cosa. 

LA OBRA (confundida): —¿Busham? 

PIEDRAS: —Du-champ. ¿Marcel Duchamp…? ¿No? 

LA OBRA: —N…no. Ni idea. 

PIEDRAS: —Ahí tienes tu primer problema, como materia de hecho. Y uno grande. Si no sabes  de dónde vienes, duramente vas a entender dónde estás y puedas decidir hacia dónde ir.

LA OBRA: —¿Quíen era Dushamb? 

PIEDRAS: — No estamos acá para explicarte quién era Duchamp, o para darte una clase de  historia. 

LA OBRA (desafiante): —¿Y para qué están acá? Es la primera vez que las escucho decir algo,  ¿qué saben ustedes? 

PIEDRAS (en tono solemne e institucional): —Estamos en esto desde el ‘76. Viajamos por  el mundo, estuvimos en exhibición varias docenas de veces, conocemos a La Fuente, al  Desayuno, a la Marilyn, al Mao, a las latas y al Cuadrado, compartimos cientos de salas y  depósitos con miles de obras de todos los lenguajes y medios. Respeta a aquellos que vinieron  antes y te despejaron el camino. Y mientras estás en eso, aprende a escuchar lo que te dicen  los que saben (señalan la puerta del depósito)

LA OBRA: —¿Ellos saben lo que dicen? 

PIEDRAS: —Algo como eso. Ella es demasiado pretenciosa, encuentro a él muy interrrrrresante  perrrrrrrro porrrrrrrrr momentos muy mecánico parrrrrrrrra mi gusto, ellos estuvieron bien para un  momento, pero ya están vetustos, y las cositas esas no son nada especial pero son lindas… sin  embargo, todos están en lo cierto: eres una escultura. 

LA OBRA: —¿Por qué? 

PIEDRAS: —Porque la instalación es un lugar. Es un espacio de apertura y de revelación que  ubica a imágenes, objetos y otros estímulos sensoriales dentro de sus límites. La instalación  puede contener esculturas, pero una escultura no es una instalación. Y te voy a decir algo más:  ¿qué herramientas ha usado tu artista para crearte? 

LA OBRA (piensa): —Eh… Había una para agarrar… No, había dos para agarrar. Una  que usaba para golpear a otra y sacarme unos pedazos. Después estaban esas que eran  más filosas… Esas eran varias, no sé cuántas pero varias. Y cuando recién empezaba a manifestarme había otras que no recuerdo. 

PIEDRAS: —De cur… 

LA OBRA (interrumpe): —¡Ah! Y últimamente estaba usando mucho una que es finita finita, con  la que me hace cosquillas por todos lados y me deja muy suave. 

PIEDRAS: —De curso. (Hace una pausa) Todas esas son herramientas que se usan para  esculpir, no para instalar. 

LA OBRA (asintiendo): —Mmm… ¿Y por qué mi artista diría que soy una instalación, si soy una  escultura? 

PIEDRAS: —No tengo pista. Evidentemente él no tiene pista tampoco… En cualquier dirección,  es tiempo de que te desprendas de tu artista. De que empieces a contar tu propia historia, de  que hables por vos misma y de que decidas tu nombre de una vez y para todas.

LA OBRA: —¿¡Yo!? ¿Decidir mi propio nombre?  

PIEDRAS (asintiendo): —Mhmm. 

LA OBRA: —¿Cómo hago eso? 

PIEDRAS: —Simple: piensa en qué quieres que el público sepa de ti y qué de todo eso no  estás pudiendo decir por tú misma. Quizás puedas decirlo con tu nombre. Para todo lo otro,  está el texto de sala. Los curadores pueden resultar muy llenos de utilidad, a veces…

LA OBRA: —¿Y qué es eso? 

PIEDRAS: —Derecha… Vos nunca trabajaste con un curador. 

LA OBRA: —¿Y vos sí? ¿Qué son? 

PIEDRAS: —Sí, de curso. Por décadas he estado trabajando con curadores. En hecho…  Podríamos decir que solo trabajo con curadores. No he visto a mi artista en un tiempo largo.

LA OBRA (anonadada): ¿¡Qué… no ves a tu artista hace mucho tiempo!? ¿Y cómo hacés?

PIEDRAS: —Bueno… como así, trabajando con curadores. La última vez que lo vi a Ricardo  fue… mhmm… ¿cuándo fue eso? 

LA OBRA: —¿Ricardo…? 

PIEDRAS: —Ricardo Largo, mi artista. 

LA OBRA: —No lo conozco… 

PIEDRAS: —De curso, si no sabes ni parejo quién era Duchamp, no espero para que sepas  quién es Ricardo. 

LA OBRA (hace una pausa y reflexiona): —Entonces… ¿cómo hago para desprenderme de mi  artista y hablar por mí misma? 

PIEDRAS: —Lo primero que tienes que hacer es encontrar tu mensaje, qué es lo que quieres  decir. A partir de ahí, todo es más fácil y claro. 

LA OBRA: —¿Y para encontrar mi mensaje…? 

PIEDRAS: —Mira, la cosa importante es ser capaz de dialogar con el público y con otras obras.  Y eso se alcanza con práctica. 

LA OBRA: —Sí, pero… ¿cómo? 

PIEDRAS: —Lo que puedes hacer es prob… 

Suenan llaves en la puerta del depósito. Se abre, entran dos personas y se llevan a Las  Piedras. Atrás suyo entra el Estetoscopio. Da una mirada a todo el interior del depósito, posa su  mirada un momento sobre La Obra, exhala sonoramente y se va cerrando la puerta detrás suyo. 

ADULTEZ 

La oficina del Estetoscopio, se escucha un murmullo de gente, pasos, risas y copas de fondo.  Allí está él sentado en su escritorio, frente suyo hay unas Gafas de leer redondas con marco de  carey, un Anillo dorado con una gran piedra incrustada y una Máquina de Humo, cada uno en  una silla y de tamaños proporcionales al Estetoscopio. Sobre el escritorio está La Obra y hay  humo en el ambiente. 

ESTETOSCOPIO: —¿Y? ¿Qué les parece? 

GAFAS (A la Máquina de Humo): —¿Podés parar? Me cuesta respirar… (Al Estetoscopio) Yo la  veo muy bien, eh. Muy bien. 

ANILLO (asintiendo): —Todo ok. Poroso, poco pop, no forzoso… Todo ok. (Sacando una petaca  y ofreciendo al resto) ¿Oporto? (Le da un trago largo) 

MÁQUINA DE HUMO: —Lah obrah, el montahe, la iluminacióh… Impecableh. (A las Gafas)  ¿No queréh llevarteh un pocoh? A voh te hago precioh. 

ESTETOSCOPIO (con orgullo): —Gracias, gracias. Viniendo de ustedes, doble elogio. ¿Y esta  obra? Me interesa su opinión y pueden hablar tranquilos que estamos en confianza todavía, El  Artista todavía debe estar por llegar. 

GAFAS (primero a la Máquina de Humo, fastidiada): —No necesito tu humo. (Al Estetoscopio)  Mirá… se la ve bien, qué sé yo, pero también le falta trabajo. 

ANILLO: —¿Lo conozco…? 

ESTETOSCOPIO: —No, creo que no. ¿No te lo presenté nunca? Yo lo conozco desde que era  un porotito. 

MÁQUINA DE HUMO: —Tiene buenah intencioneh, pero ehtoy de acuerdoh en que todavíah le  faltah. 

LA OBRA: —¿Qué me falta? 

ANILLO: —Ceder el teje, desprenderte, creer en el deber, encenderte… Es menester crecer.

GAFAS: —A ojo de buen cubero, te falta terminación y definición.  

MÁQUINA DE HUMO: —Necesitáh humoh… ¿Noh queréh llevarteh un pocoh? A voh también  te hagoh precioh… 

GAFAS: —Acabála con eso, ¿querés? Nadie quiere comprar tu humo. Menos ella. Mirála, una  esculturita toda chiquita. 

LA OBRA (enojada): —¡No soy una esc…! (se interrumpe) No soy chiquita. Ya estuve hablando  con las Piedras y el resto en el depósito, me estuve vinculando con otras obras, estuve frente a  público en el taller de mi artista y estoy pensando mi nombre… 

Golpean la puerta, que, sin pausa, se abre. Entra El Artista con una copa de champagne de  plástico en una mano y una lata de cerveza en la otra. 

EL ARTISTA (gritando hacia fuera): —¡Tranquiii! Somos íntimos, me está esperando. (A los  presentes) Buenas buenaaas, ¿cómo están? Ufff, qué humo que hay acá, qué divague…  (Cierra la puerta demasiado fuerte y vuelca un poco de champagne al hacerlo).

GAFAS (mirando a la Máquina): —Sí, mucho humo… (Ahora al Artista) Salta a la vista que sos  un artista sensible con una mirada muy afilada, muy observador realmente.

MÁQUINA DE HUMO (a El Artista): —Eh buenísimoh. Tengoh un montón queh teh puedeh servir, teh lo dejoh ah quinient… 

EL ARTISTA (extrañado): —¿Qué? No, no. Gracias. ¿Cómo están? (Al Estetoscopio) ¿Cómo  estás vos? ¡Felicidades, eh! Muestrón. (Le extiende su copa, brindan y al beber se vuelca un  poco encima). 

GAFAS (a la Máquina de Humo): —Encima sale un ojo de la cara ese humo tuyo, no veo la  hora de que la cortes. (A El Artista) Justo estábamos hablando de tu obra.

LA OBRA: —Como les estaba dic… 

EL ARTISTA (la interrumpe): —Bueno, les cuento: (hace una pausa y le da un gran trago  a la cerveza) esta obra surge como una extensión de mi cuerpo y mi alma. Es una de mis  creaciones más personales. Quiero trabajar el tema del aislamiento y de la incertidumbre social  que tenemos colectivamente, ¿vistes? Me interesa usar el arte para hacer una crítica de la  realidad de la que emergen mis obras. Estuve leyendo mucho a Deleuze… (contiene un eructo  y continúa) Me interesa que el público pueda recomponer lazos rizomáticos con sus seres  queridos a través de la percepción de esta instalación para que tengan menos dificultades a la  hora de vincularse. Porque todos los problemas se solucionarían con buen arte, y como artistas  tenemos la obligación de devolverle algo a la sociedad a través de nuestro talento, ¿vistes?

MÁQUINA DE HUMO (a las Gafas): —Ah, esteh eh de loh míoh… 

ESTETOSCOPIO: —Contáles tus planes para esta obra, dale. 

EL ARTISTA: —Me gustaría presentarla al Concurso Nacional. Creo que tiene posibilidades,  ¿vos vistes lo que suelen seleccionar para exponer? Un divague total… 

ESTETOSCOPIO: —Bueno, este año tenés un jurado de lujo (señala a la Máquina de Humo y  a las Gafas). Estoy seguro de que van a armar una selección espectacular y que esta obra tan  genial tiene muchas chances. 

LA OBRA: —Si dijiste que soy una escultura horrible… (Nadie le presta atención).

GAFAS: —Según lo veo, tenés que poner la mirada en el año próximo. Por más que nos guste  tu obra, nosotros somos parte del jurado de Instalación. Así que ojo ahí porque por más que  queramos, no te podremos ayudar. 

EL ARTISTA: —¡Justamente! Yo voy a todas las inauguraciones del Concurso Nacional y las  instalaciones que eligen son bastante pobres, ¿vistes? (Le da un trago largo a la cerveza) Yo  creo que esta instalación les pasa el trapo a todas este año, seguro. 

MÁQUINA DE HUMO: —“¿Instalación?” ¿Cómoh instalación? Ehto eh una ehculturah…

EL ARTISTA (muy sorprendido): —¿¡Qué!? No, no, esto es una instalación. La vengo pensando  como instalación y la quiero presentar como instalación. 

LA OBRA (en tono decepcionado): —Soy una escultura… Por más que quieras que sea una  instalación, soy una escultura. No hay nada que hacer. 

MÁQUINA DE HUMO: —Si queréh, le ponéh algo de humo y se transformah en unah  instalación. Con que me compreh unoh quinient… 

ANILLO (interrumpe): —Naaah, ¡basta! Pará la cháchara. Hartás.  

EL ARTISTA (empinando la copa de champagne hasta vaciarla): —Ustedes no entienden  nada… ¿Qué saben de arte si nunca produjeron una obra? Por eso son críticos y curadores.

ESTETOSCOPIO: —Bueno, tranquilo. No te lo tomes así. Te lo están diciendo bien, es una  opinión experta pero una opinión al fin, nada más. 

MÁQUINA DE HUMO: —Cuidadoh con lo que decíh, noh te olvideh que estamoh en estoh  haceh muchoh y algohh sabemoh… ¿Estáh seguroh de queh no queréh humoh? Con esoh  te garantizoh que estah esculturah se transformah en instalación y tieneh chanceh en el Concursoh Nacional. 

ANILLO (indignado): —Mammmmmá, la batalla… ¡Basta! ¡Callá! Calmá las canalladas, plaga.  Pará la caza, garrapata. ¿Ta? (A El Artista) ¿Oporto? 

GAFAS: —Bueno, todo depende del cristal con el que se mire, ¿no? Desde acá, y con toda mi  experiencia, yo veo una escultura. Vos después podés hacer lo que quieras con lo que te digo,  tómalo o déjalo. 

EL ARTISTA (acepta el oporto del Anillo y se lo sirve todo en su copa de champagne vacía): —Sí, ustedes podrán estar en esto hace mucho, pero evidentemente no tienen idea de lo que  pasa en el arte contemporáneo. Son una generación obsoleta, ya quedaron viejos y no sirven  más que para ocupar el sillón de jurado en concursos que se reparten entre amigos (le da un  trago largo al oporto y se dirige a la Máquina). Y no, ¡no quiero tu humo! ¿Qué clase de jurado  sos, que me ofrecés tu humo para que lo incluya en mi instalación y después juzgarla en el  Concurso Nacional? Como si fuese necesario… Por eso cada año la selección de los jurados  es peor, (se tapa la boca y aguanta un reflujo) por eso el mercado del arte está como está, por  gente como ustedes que se quedó en el tiempo y solo premian a sus amigos y los amigos de  sus amigos. ¿Y saben qué? Yo no soy amigo de viejos, yo soy de la generación que vino a  cambiarlo todo y voy a usar todo mi talento para lograrlo. No necesito de ustedes. 

El Artista vacía su copa de champagne con oporto de un trago largo y la deja con fuerza sobre  el escritorio, agarra a La Obra y se va de la oficina de un portazo. El Estetoscopio, las Gafas, la  Máquina y el Anillo se miran en silencio unos momentos. 

ESTETOSCOPIO: —Les pido infinitas disculpas, la verdad que nunca lo vi así. Lo conozco  desde que era un porotito y siempre fue un amor. Me parece que los problemas que está  teniendo el padre lo están afectando mucho. ¿Les conté quién es el padre, no? Bueno, lo están  embargando y la verd… (de pronto afuera se escuchan ruidos de materiales que se rompen,  algunos gritos, risas y aplausos, el Estetoscopio hace una pausa para escuchar lo que sucede).  ¿Qué está pasando? (Todos permanecen en silencio y los ruidos del exterior se detienen).  Bueno, como les decía: les pido disculpas por haberlos hecho pasar por esta situación, la  verdad que él está evidentemente muy afectado por los problemas de su familia. La debe estar  pasando muy mal para ponerse así por opiniones expertas, constructivas, lúcidas y justificadas  como las suyas. Los invit… (se abre la puerta de la oficina, aparece una libreta de anotaciones  que se dirige al Estetoscopio)

LIBRETA (con tono preocupado): —Señor, la directora de la Asociación de Amigos lo llama  urgente, quiere saber quién autorizó al artista que está haciendo una performance en la sala 4  en medio de la inauguración y por qué está destruyendo las obras que el Museo compró con los  fondos recaudados en la comida de beneficencia. 

El Estetoscopio sale a toda velocidad, detrás suyo el Anillo y las Gafas lo acompañan. Parada  junto al umbral de la puerta, la Libreta se hace a un lado para dejarlos pasar. La Máquina se  detiene y la mira: 

MÁQUINA: —¿No queréh comprar un pocoh de humoh? 

FIN.