Una sala de guardia médica en la que se filtra un haz de luz húmeda por una ventana  con barrotes. Los objetos allí presentes son viejos y tienen óxido, suciedad y marcas  de uso, las ruedas de la camilla no se mantienen alineadas, la silla tiene un bastón en  lugar de su pata trasera derecha y la mesa en realidad es una pila de cajas desarmadas  de cartón corrugado colocada sobre algunos ladrillos. Se oyen pasos afuera, voces  indistintas y sonidos de circulación de personas.  

De pronto y sin ningún preámbulo, cae un cuerpo humano desde el cielorraso. Pesado e  inconsciente, se estampa contra el piso con un fuerte estruendo sin intentar amortiguar  la caída. En el preciso instante en que golpea el suelo, el cuerpo se desarma en las  siguientes partes: cabeza, cuero cabelludo, nariz, lengua, dientes, ojos, orejas, torso,  brazos, antebrazos, muslos, pantorrillas, pies, manos, dedos. Todos estos componentes  se esparcen por el piso y ruedan hasta los distintos rincones de la sala. Se escuchan  pasos apurados y voces preocupadas que se acercan, se abre la puerta y entran un  BajaLenguas y una Jeringa: 

BL: a puta madde, ¿¿¿cómo cadajo llegó este pdeso acá??? 

J: ¡no sssé, no sssé! Pero esssta todo desssarmado ahora, ¿¿¿qué hacemosss???

BL: jJúntemoslo antes de que entde algún guaddia… 

Se ponen a juntar todas las partes de este cuerpo y las depositan sobre la camilla en un  orden humanoide mientras intentan ensamblarlas coherentemente.: 

J: ¿essste no essstaba en pabellón de essspera? 

BL: cdeo que sí… sSí… es uno que está espedando la silla con condena fidme, cdeo  que se llama Tdeintaydos y esta guaddado pod podtación de mamelucos.

J (suelta las partes del cuerpo, espantada): ¿¿¿mamelucosss??? Cómo alguien puede  sssiquiera pensssar en mameluc… No quiero ni decir la palabra. Dejémossssslo asssí,  no mereccce nuessstro esssfuerzzzo. 

BL: no podemos dejadlo así, es nuestdo tdabajo. No quiedo pdoblemas con el Cale. 

J asiente displicentemente y se ponen a armar el cuerpo de manera hosca, viendo  dónde va cada dedo, la nariz, los ojos. Finalmente, logran dar con un resultado  aproximado a un humano, al que atan a la camilla para evitar que se escape. El monitor  empieza a marcar el pulso del cuerpo con un ritmo tropical sincopado, se despierta de  un sobresalto.

32: ¡jaraco! ¿¿¿Nodne etsoy??? 

J: en la sssala de enfermería 

32: no voe dana, no pudeo rev dana… ¿¿¿qué sapó con mis osoj??? ¿¿¿Y mi coba??? ¡¡¡No és habral!!! 

BJ (tratando de tranquilizarlo): shhh, tdanquilo, no gdites que va a estad todo bien.  Decostáte que te acomodamos. (BL y J se ponen a trabajar en el cuerpo y logran  acomodar algunas partes del rostro). 

32, molesto: ahí está, no me toquen más. Ahora aunque sea puedo ver y hablar. ¿Cómo  llegué acá? (observa a su alrededor) 

J y BL se miran en silencio… 

32: ¿acaso esto es la muerte? ¿Me ejecutaron? ¿¿¿Finalmente se hizo efectiva mi  condena a muerte??? 

BL: nunca vi a nadie estad en tu situación y no estad muedto… yo didía que sí, que te  modiste. 

J, con aires de superioridad: pero nosssotrosss logramosss recomponerte y te  trajimosss de vuelta a la vida. Deberíasss essstar agradecccido. 

32: ¿agradecer yo? ¿¿¿A ustedes??? Jamás de los jamases, un preso no le debe nada  al sistema. 

J, con desprecio: missserable, todosss ussstedesss ssson unosss missserablesss… J y BL se dicen algo inaudible y se dirigen a la puerta.: 

32: ¿a dónde van? ¿¿Me dejan acá solo y atado?? No ven que no se puede confiar  en nadie que trabaje para el sistema… ¿Qué voy a hacer acá solo? Quiero volver a mi  celda, quiero ir al patio. 

BL vuelve a entrar y prende la radio: entdetenéte con la radio, nosotdos tenemos cosas  impodtantes que haced. 

J y BL salen de la sala. Un comercial en la radio anuncia lo último en materia de  colchones: un colchón que de un lado es tan incómodo que no te deja pegar un ojo en  toda la noche y te deja cansado para todo el día, y del otro es tan cómodo que no podés  despertarte nunca. 

Entran nuevamente J y BL, esta vez acompañados de una calesita giratoria. La calesita  gira sobre su propio eje y se pone a dar vueltas también alrededor de la camilla,  estudiando al preso. BL trae una bandeja con un plato y un vaso, la apoya en la mesa. J  se para contra la pared en un rincón de la sala. 

BL: Tdeintaydos, le tdajimos comida pada que se decupede. 

32, desconfiando: ¿qué me trajeron? 

BL: una empanada de davioles con ensalada de billetes y un vasito de talco, todo  decién hecho en la cocina de pedsonal, nada de la podquedía que comen los pdesos… La Calesita mira a BL condenatoriamente, y mientras gira sobre su eje y alrededor de la  camilla dice: LO IMPortante acá es… y que USTED SE ENCuentra fuer… 32: ¿eh? 

C: DIGO QUe lo im… fuerA DE PELigr… 

32: Quedáte quieto, no se entiende nada cuando hablás. Mirás para un lado, mirás para el otro, hablás en cualquier dirección… 

C deja de girar alrededor de la camilla pero sigue girando sobre su propio eje: DIGO  QUE LO IMPORTANTE ES QUE USTED ESTÁ FUERA DE PELIGRO. J, mirando indignada la situación: sssssssssss 

C: GRACIAS A J Y BL USTED ESTÁ ENTERO NUEVAMENTE Y PUEDE ENFRENTAR  SU SENTENCIA. 

32: ¿mi sentencia? Pero si me sentenciaron a morir… 

C: EXACTO, Y LA EJECUCIÓN ESTÁ PROGRAMADA PARA LA SEMANA QUE VIENE.  MENOS MAL QUE SE RECUPERÓ, ASÍ PUEDE ESTAR PRESENTE CUANDO LO  EJECUTEMOS. NADA MÁS DIFÍCIL QUE MATAR A UN MUERTO. 

32: no señor, no no no y no. Ustedes me sentenciaron a morir, el juez Sobrenmano me  sentenció a morir. Y yo ya morí, acá J y BL están de testigos: estuve muerto y ellos me  reanimaron. 

BL, orgullosamente: es ciedto, señod Calesita, Tdeintaydos estuvo muedto y la Jedinga  y yo lo deanimamos. 

La Jeringa mira al Bajalenguas horrorizada. 

C: PERO ESO FUE ALGO CIRCUNSTANCIAL, MOMENTÁNEO. 

32: circunstancial los dedos de mis pies, momentáneo los de mis manos. Ustedes me  sentenciaron a morir y yo me morí, fin del asunto. Si acaso, deberían agradecerme por  haber hecho su trabajo. Ahora déjenme salir que tengo cosas que hacer y gente que  ver. (comienza a intentar desatarse). 

C, girando cada vez más rápido: USTED NO VA A NINGÚN LADO. USTED ES UN  INTERNO DEL SERVICIO PENITENCIARIO Y SIN LA ORDEN DEL JUEZ NO SALE NI  SIQUIERA DE ESTE PABELLÓN. 

32: A que no, ya van a ver… 

32 y la Calesita empiezan a forcejear. La Calesita pide ayuda a la Jeringa, que se  acerca por detrás de 32. Intenta pincharlo en el cuello pero, en el movimiento, 32 se  corre y la Jeringa termina pinchando a la Calesita en uno de los asientos. La Calesita  deja de girar y cae al piso inconsciente. 

BL, intentando reanimar a la Calesita: ¿¿Qué hiciste?? ¿¿¿No ves que no eda a él que  tenías que pinchad??? ¡Adiba! ¡Adiba! ¡Despedtate! 

J, mortificada contra la pared: Yo… yo… sssolo quissssse… ayudar… 

BajaLenguas llora desconsoladamente sobre el cuerpo de la Calesita, la Jeringa está  petrificada. Finalmente, 32 logra zafarse de sus ataduras, y le da una patada con el  brazo a BajaLenguas, que queda desmayado. Se acerca a la Jeringa, la arrincona  y le da un puñetazo certero con el pie, la Jeringa golpea contra la camilla de acero  inoxidable y se rompe en infinitos pedazos. 32 mira orgulloso a los tres cuerpos  que yacen en el piso, se asoma por la puerta y decide que es mejor esperar a que  anochezca para salir. Cierra la puerta con llave y se sienta en la silla. Comienza a  comer la ensalada de billetes y la empanada de ravioles. Deglute voraz y sonoramente,  casi sin respirar.:

32: aaah, esto es comida, no la mierda que nos dan en el pabellón. 

Termina la ensalada, termina la empanada y se toma el vaso de talco de dos tragos  apurados. Cuando apoya el vaso vacío sobre la mesa comienza a toser el talco. Tose  cada vez más, se atora, no puede respirar. Cada vez que quiere inhalar aspira más  talco, cada vez que quiere escupir el talco tose más y pierde las pocas fuerzas que le  quedan. Finalmente cae rendido en el piso. En el ambiente flota el talco, que marca  los últimos y tenues rayos de luz que entran por la ventana y dibujan la sombra de los  barrotes en el aire. 

FIN.