Una cortina de humo.
VOZ EN OFF: ¡Que quilombo che! ¡Hay que acomodar el espejo retrovisor! Mientras el humo se disipa se logra ver un Asiento trasero de Fiat 147 desgastado y polvoriento.
ASIENTO TRASERO: Podrido de sentir culo ajeno. ¿Puede ser que tenga que soportar semejante atropello? ¡El último se tiró un pedo de coliflor! ¡Un horror!
Un Suéter de lana amarronado y polvoriento acostado en la base del Asiento.
SUÉTER (mientras se levanta): ¡Bueno che! No ves que es por una buena causa. Si no fuese por vos no llegaban hasta acá.
El Asiento delantero del conductor tiene una cortina de bolitas de madera que lo cubre.
ASIENTO DELANTERO CONDUCTOR: ¡A ver el espejito si se corre a la derecha que no veo un carajo desde acá!
El Suéter se traslada hacia el Asiento delantero dejando caer polvo en su paso. A través del reflejo del espejo retrovisor se ven diferentes sombras que velozmente aparecen y desaparecen. Se escuchan murmullos y el sonido del viento-zonda desde afuera.
SUÉTER (con calma): Sin gritar por favor. A ver…retrovisor un poco más a la derecha por favor.
El espejo retrovisor sigue lentamente las indicaciones del Suéter.
Una Mamadera salta y corre de un lugar a otro. Una Madre Termo plateado la sacude y la obliga a quedarse quieta.
Cuatro botellas de plástico con distintas etiquetas (rojo, verde, azul y celeste) vacías juegan al truco sobre la consola principal.
BOTELLA 1: Envido
BOTELLA 2: ¿Envido dijo?
BOTELLA 3: Eeeesssssaaaaaaa
BOTELLA 4: ¡Falta envido!
Todos gritan a la vez: uuuueeeeeeraaaaa
El sonido de murmullo aumenta al igual que el viento; se suma el de un chorro de agua sobre metal.
Un gran chorro de agua ingresa con fuerza y moja todo a su alrededor. Los objetos nadan algunos y otros flotan en el chorro que llena de agua el lugar.
La Mamadera festeja y levanta sus bracitos en el chorro.
MAMADERA: wiiiiiiiiiiiii
El chorro de agua sigue su camino y se retira dejando todo mojado a su paso.
ASIENTO DELANTERO: Agrrrrrrr…¡Voy a tardar días en secarme!
ASIENTO TRASERO: ¿Y yo? Soy papilla. Abrí todas las ventanillas para que pegue el viento a ver si nos secamos.
SUÉTER: Un baño de vez en cuando no le hace mal a nadie. A mí me ayuda a sacarme el polvo de encima.
El Asiento del acompañante que hasta el momento no emitió sonido murmura refunfuñando.
ASIENTO ACOMPAÑANTE: hijo gr ffss yuuta.
Las botellas ahora con agua adentro se mueven con dificultad balanceándose de un lado a otro. Escupen desde el pico echando chorritos de agua. Buscan las cartas para jugar y vuelven a acomodarse en ronda.
La radio dispara la transmisión de un radioteatro.
LOCUTOR: Cuando el potente aullido de la tormenta subrayaba la endemoniada sinfonía del viento entre los desgarbados árboles, el hombre y la mujer dejaban caer el pesado aldabón sobre la puerta de la casa, ubicada a unos cien metros de la carretera flanqueada por los mismos raquíticos árboles de la sinfonía.
Música de terror sale de la radio.
La Mamadera pequeña se asusta, corre y se esconde en el pliegue del Asiento del acompañante. La Madre Termo hace lo posible para que salga.
MADRE TERMO: Daleeeeee…saliiiiiiiiiii
MAMADERA: ¡No! Ahí está el monstruo
El Suéter se acerca chorreando agua deja rastro de barro a su paso mientras se acerca a Madre Termo y su hijo Mamadera. Se estruja y estira sus brazos; la Mamadera comienza a reír saliendo de su escondite para darle un abrazo a Suéter.
Un estruendo sale desde la radio. Un cartucho de gas lacrimógeno atraviesa el vidrio trasero y se inunda el sitio con un polvo blanco. El Asiento trasero se parte a la mitad y de este ciento de bombas de pintura de distintos colores salen disparados para todos lados chocando con las paredes, vidrios dejando sus colores estampados; otras como balas clavadas en los Asientos delanteros. Algunas estallan en la trayectoria generando polvos de colores en el aire. Los objetos quedan desparramados. Cae del cielo lentamente aguanieve. Los murmullos se hacen más fuerte, gritos desesperados, que van tapando el viento-zonda y se suma un pitido. Una cortina de humo va oscureciendo el lugar.
FIN.