Una chola carga un pesado aguayo… está cansada, la baña la luz de la luna llena. Va subiendo  una montaña enorme con cara de vieja, con ojos rasgados y ojos cerrados. Camina un largo  rato y cuando parece que ya no puede más y va a detenerse, se acomoda la carga y comienza  a cantar al ritmo que provocan sus pies sobre la pedrada. 

CHOLA: 

Yo, a mi ne gri to 

lei den se ñar  

pa que so li toi  

pue da via ja 

ai ai ai aiiiiiiiii  

ai ai ai aiiiiiiiiiiiiii 

(El aguayo se le va deslizando de la espalda y se coloca debajo de su brazo) ya ¡ah! mi es pal dai  

ya no da maiii 

ai ai ai aiiiiiiiii 

ai ai ai aiiiiiiiiiiiiiiiii 

(El aguayo ahora está sobre la panza de la chola que se inclina cadera adelante para cargarlo  así) 

ne gri to bo ni to 

co mo me pe saiiiiiii 

co mo me pa tiaiiii 

que es lo que es tá pan san do aiiiiiiii 

ai ai aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

La chola ha llegado a la cima de la montaña. Un rayo, un trueno y comienza el trabajo de parto.  La montaña abre los ojos y la mira, ríe y abre la boca y suena desde adentro un ritmo latente.  La montaña canta mientras la chola pare sola, y la luna abre uno, dos, tres, cuatro, cinco…  tantos ojos como puede o como cráteres tenga, con párpados y con pestañas, sobre azuladas  arrugas rocosas… Todos los ojos van posándose sobre la chola, y cada vez que abre uno de  ellos, baja un poco y se hace más grande. Solo cuando la montaña dice la palabra luna, esta le  regala una mirada a la montaña, repletos los ojos con cizaña.  

MONTAÑA: 

Anda la chola pariendo 

y la luna acuña un sueño 

La chola sola 

una niña llora 

Por la luna añera 

si esta cariñosa se pone mañosa 

y sueña entonces que la preñan 

y con niños y niñas sueña… 

Cuidado chola  

no dejes a la niña sola 

porque de pura maña 

viene la luna  

y te baña  

y te engaña 

¿y la niña? ¡naña! 

y a la chola… daña 

La luna ha bajado hasta la chola, que ahora duerme abrazada al aguayo. Unos brazos  blanquecinos y rocosos asoman detrás de la cara de la luna, mientras mengua, para recibir lo  que nadie le dio. La luna ya está menguante y recoge en su vientre vacío, con forma de cuna, 

el bulto silencioso, y sube. La montaña mira todo, silenciosa; solo cuando la luna ha vuelto a su  altura original lanza una carcajada que hace temblar la tierra y despertar a la chola.  

LUNA: Y tuuuuuuu de que te ríes tuuuuuuuu. 

MONTAÑA: De nada doña. 

LUNA: ¿Guuuuuardas alguuuuuuuun secreto tuuuuuuu? 

MONTAÑA: Pensaba que la niña bañarías. 

LUNA: Puuuuuuuuuues claaaaaaaaaro. 

MONTAÑA: Carroñera. 

LUNA: Guuuuuuuuuuuuanacaaaaaaaa. 

Suena un segundo trueno. La niña, en brazos de su madre chola, llora. La chola enciende un  fuego y canta sin notar que la luna la observa y que la montaña ríe. 

LUNA: Quuuuuuuuuuuuuue maaaala la montaaaaaaañaaaa. 

MOTAÑA: Tú, que por hija tomaste el señuelo, toma la chala y prepara un buñuelo, y para tu  consuelo ai te va este pañuelo…. 

LUNA (a medida que la luna grita, la montaña sopla unas nubes que van subiendo hasta la  luna, tapándola): Lenguuuuuuuuuuua de guuuuuuuuuuuadaaaañaaaaaa, la próximaaaaaaa  luuuuuuunaaaa llenaaaaa, será la buuuuuuuuuuuenaaaaaa!  

La montaña ríe y abre la boca dejando salir el ritmo latente.  

CHOLA:  

Mi niña de la noche 

¿Cómo tei de llamar? 

esta coplita te voi a cantai 

pa tu nombre podei encontrai 

tei de mirar 

tei de sentir 

tei de llamar…

Nombre que te escondes ¿Por quéi no te hai de mostrar? Será que te escondes  

como la Lunitayyyyyyyyy porque el mismito momento que dejo de brillar 

tu ensiguiditai largastei a llorar aiiiii aiiii aiiiiiiii aiiiiiiiiii 

aiiiii aiiii aiiiiiiii aiiiiiiiiii 

claro que sí  

¿Cómo no lo vi? 

mi niña que viene  

en la noche a brillar  

mi niña se ha de llamar 

lunitayyyyyyyyyyy 

aiiiii aiiii aiiiiiiii aiiiiiiiiii 

aiiiii aiiii aiiiiiiii aiiiiiiiiii 

luna lunita 

lunitayyyyyyyyyyyy

Por Micaela Picarelli

@micaela.picarelli